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jueves, 2 de febrero de 2017
EL HOMBRE MÁS RICO DEL MUNDO. Rafael Vidac
Llevaba tiempo sin que un libro me enganchase de esta manera. Desde las primeras líneas, ha conseguido que encontrase tiempo, que durante el día dejase de hacer mis actividades favoritas, para poder volver a leer, con pasión, con deleite, este maravilloso camino al descubrimiento de nuestra felicidad interior. Es un viaje iniciático, envuelto en cariño, con personajes que te hacen quererlos, con los que de una forma u otra encuentras similitudes con tu vida, con tus miedos, con tus anhelos. Su forma de escribir es clara, llena de sabiduría, cercana y didáctica. Las grandes cuestiones que todos nos hacemos sobre nuestra vida, del vacío, del miedo que nos acompaña, de la inseguridad, de falta de autoestima, de la necesidad de amarnos a nosotros mismos para poder amar a los demás, y la certeza de que ya eres un ser feliz que has de descubrirte.
Lectura del 2017, donde todas las sabidurías de los grandes maestros espirituales, son acercadas para el hombre y la mujer de hoy.
Cómo definir tus objetivos en la vida y cómo alcanzarlos. Los cuatro pilares del desarrollo del ser humano: Físico, emocional, mental y transpersonal. Una maravillosa muestra de querer dar para poder recibir.
IMPRESCINDIBLE PARA TODOS LOS QUE CREAN QUE LA VIDA ES ALGO MÁS QUE LA RUTINA INSATISFECHA QUE NOS DAN COMO LA FORMA CORRECTA DE VIVIR.
Rafael Vidac el krishnamurti del Siglo XXI. UNA JOYA DE LA LITERATURA Y EL CRECIMIENTO DEL SER HUMANO.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Los Secretos de la Mente Millonaria
Principio de riqueza:
- Tus ingresos pueden crecer únicamente hasta donde crezcas tú.
- Si quieres cambiar los frutos, tendrás que modificar primera las raíces. Si quieres cambiar lo visible, antes deberás transformar lo invisible.
- El dinero es un resultado, la riqueza es un resultado, la salud es un resultado, tu peso es un resultado. Vivimos en un mundo de causas y efectos.
- Declaración: Mi mundo interior crea mi mundo exterior. Tengo una mente millonaria.
- Si me das cinco minutos, puedo predecir el futuro económico que tendrás el resto de tu vida.
- Los pensamientos llevan a sentimientos. Los sentimientos llevan a acciones. Las acciones llevan a resultados.
- Cuando el subconsciente debe elegir entre emociones profundamente arraigadas y la lógica, casi siembre ganan las primeras.
- Declaración: Lo que oí acerca del dinero no es necesariamente cierto. Decido adoptar nuevas formas de pensar que contribuyan a mi felicidad y a mi prosperidad.
- Si tu motivación para adquirir dinero o éxito procede de una raíz no productiva, como el miedo, la rabia o la necesidad de demostrar lo que vales, el dinero nunca re reportará felicidad.
- Declaración: Lo que tomé como modelo en torno al dinero era la forma de actuar de ellos. Ahora yo decido la mía.Libero mis experiencias con el dinero no productivas del pasado, y creo un futuro nuevo y rico.
- El único modo de cambiar de forma permanente la temperatura de la habitación es programar de nuevo es termostato. De la misma manera, el único modo de cambiar tu nivel de prosperidad económica de forma permanente es reprogramar de nuevo tu termostato económico.
- Ser consciente es observar tus pensamientos y tus acciones de modo que en el momento actual puedas vivir eligiendo verdaderamente, en lugar de ser dirigido por programaciones del pasado.
- Declaración: observo mis pensamientos y tomo únicamente en consideración aquellos que me infundan poder.
- Puedes adoptar las actitudes que contribuirán a tu felicidad y a tu prosperidad en lugar de caer en actitudes que no ayudan a ello.
- La gente rica piensa: Yo creo mi vida. La gente pobre piensa: La vida es algo que me sucede.
- El dinero es extremadamente importante en las áreas en las que funciona, y extremadamente poco importante en las que no.
- Cuando te estás quejando te conviertes en un imán viviente para la desgracia.
- No existe ninguna "víctima" que sea rica.
- Declaración: Yo creo el nivel exacto de mi prosperidad económica.
- La gente rica juega al juego del dinero para ganar. La gente pobre juega al juego del dinero para no perder.
- Si tu meta es estar cómodo económicamente, lo más probable es que jamás te hagas rico. Pero si tu meta es ser rico, lo más probable es que acabes estando inmensamente cómodo.
- La gente rica se compromete a ser rica. Las gente pobre desearía ser rica.
- La razón número uno por la que la mayoría de la gente no obtiene lo que quiere es que no sabe lo que quiere.
- Si no estás comprometido total y verdaderamente a crear riqueza, lo más probable es que no lo consigas.
- La gente rica piensa en grande. La gente pobre piensa en pequeño.
- La ley de Ingresos: Se te pagará en proporción directa al valor de lo que tú das, según el mercado.
- La gente rica se centra en las oportunidades. La gente pobre se centra en los obstáculos.
- La gente rica admira a otra gente rica y próspera. A la gente pobre le molesta la gente rica y próspera.
- La gente rica se relaciona con personas positivas y prósperas. La gente pobre se relaciona con personas negativas y sin éxito.
- Declaración: Imito a la gente rica y próspera. Me relaciono con gente rica y próspera. Si ellos pueden yo puedo.
- La gente rica está dispuesta a promocionarse ella misma. La gente pobre piensa de forma negativa en lo referente a la venta y la promoción.
- Los líderes ganan unas barbaridad de dinero más que los seguidores.
- La gente rica es más grande que sus problemas. La gente pobre es más pequeña que sus problemas.
- El secreto del éxito no es tratar de evitar los problemas ni deshacerte de ellos; tampoco acobardarte ante ellos. El secreto es crecer tú de forma que seas más grande que cualquier problema.
- Si tienes un gran problema en tu vida, significa que ¡estás siendo una persona pequeña!
- Declaración: Yo soy más grande que cualquier problema. Puedo manejar cualquier problema.
- Los ricos son excelente receptores. Los pobres son malos receptores.
- Si tu dices que eres valioso, lo eres. Si dices que no eres valioso lo eres, no lo eres. De cualquier modo, vivirás dentro de tu propia historia.
- Si un roble de treinta metros de altura tuviese la mente de un ser humano, solamente crecería hasta una altura de tres metros.
- Por cada uno que da debe haber uno que recibe, y por cada uno que recibe debe haber uno que da.
- El dinero únicamente potenciará los rasgos de tu carácter.
- El modo en que haces cualquier cosa es el modo en lo haces todo.
- Los ricos eligen que se les pague según sus resultados. Los pobres eligen que se les pague según el tiempo empleado.
- No hay nada malo en obtener un sueldo fijo, a menos que interfiera en tu capacidad de ganar lo que mereces. El problema es que, generalmente, interfiere.
- Jamás pongas techo a tus ingresos.
- Los ricos creen que puedes tener el pastel y también comértelo. La gente de clase media cree que el pastel es demasiado rico, así que solo tomaré un trocito. Los pobres no creen que merezcan el pastel, de modo que piden una rosquilla, se centran en el agujero y se preguntan cómo es que no tienen nada.
- La verdadera medida de riqueza es la fortuna neta, no los ingresos del trabajo.
- Allí donde va la atención, fluye la energía y aparecen los resultados.
- La gente rica administra bien su dinero. La gente pobre lo administra mal.
- Hasta que demuestres que sabes manejar lo que tienes, ¡no obtendrás más!
- El hábito de administrar tu dinero es más importante que la cantidad.
- O controlas el dinero o él te controlará a tí.
- Los ricos hacen que el dinero trabaje mucho para ellos, los pobres trabajan mucho por su dinero.
- La gente rica rica ve cada euro como una semilla que puede plantarse para ganar cien euros más, que después se pueden sembrar de nuevo para ganar mil más.
- Los ricos actúan a pesar del miedo, los pobres dejas que el miedo los detenga.
- La acción es el puente entre el mundo interior y el exterior.
- Un verdadero guerrero puede domar a la cobra del miedo.
- No es necesario tratar de librarse del miedo con el fin de tener éxito.
- Si estás dispuesto a hacer sólo lo que sea fácil, la vida será dura. Pero si estás dispuesto a hacer lo que sea duro, la vida será fácil.
- La única ocasión en que de verdad estás creciendo es cuando te sientes incómodo.
- Entrenar tu propia mente y mandar sobre ella es la habilidad más importante que podrías poseer jamás, tanto en término de felicidad cómo de éxito.
- Los ricos aprenden y crecer constantemente, los pobres piensan que ya lo saben.
- Puedes ir tirando o puedes ser rico, pero no las dos cosas.
- Todo maestro fue alguna vez aprendiz.
- Para cobrar la mejor paga debes ser el mejor.
jueves, 4 de agosto de 2016
Extracto de Conversaciones con Dios respecto a relaciones de pareja
Extracto de Conversaciones con Dios respecto a relaciones de pareja
¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?
No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.
Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magnificas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.
Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quién Realmente Eres.
Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se realiza.
Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quién Realmente Eres y ahora eliges ser.
Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.
(Por supuesto, “equivocado” es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es “correcto”, sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir “las relaciones fracasan - cambian - más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia” .)
La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver “descubierta”; no qué parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.
Resulta muy romántico decir que tú no eras “nada” hasta que llego esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
Al no querer “desengañarte”, trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o de ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que “realmente, ha cambiado”.
Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.
He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quienes Sois, y... sin otro, no sois nada.
Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
La mayoría de vosotros iniciáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.
En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.
El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas. Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.
Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida - en realidad, la única oportunidad - de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tú más elevado concepto de otro.
Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta. .. todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino sólo y únicamente de Sí mismo.
Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero Yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro - de obsesionarte con el otro - lo que hace que las relaciones fracasen.
¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
Esa es una enseñanza radical...
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de lo que hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: “Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mí. Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo”.
El reverso de esto es que muchas persona se odian a sí mismas porque piensan que no hay nadie que las quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero “mal de amores”, pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererlos por lo que realmente son? No. Debe haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres?)
Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así, no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así, con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a sí mismas - literalmente - en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener - y conservar - la relación.
Las relaciones nunca han tenido por qué ser así. Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.
Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son “tierra santa”. Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así, no constituye una enseñanza tan radical afirmar: “Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios”. Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.
Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.
Debes verte primero a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad en el otro.
Si colocas el carro delante del caballo - como muchas religiones te piden que hagas -, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.
Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No “yo soy más santo que tú”, sino “tú eres tan santo como yo”.
Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.
Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocuparnos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás si nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: “manténte al margen; haz que no te afecte en absoluto”, pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices - y actualices - el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
Sí reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso - y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo -, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
Así, hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a “quedar mal”. En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que “penséis así”. Probablemente resulta mezquino; sois “mejores que eso”. Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?
A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer “hacer daño”, cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto “no forman parte de Quienes Queréis Ser”.
El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita “probar” nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es “la suya”. Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos “que no le sientan bien”.
He aquí por que los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades. Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser más que eso.
Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer “real”) Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).
Puedes crear a Quién Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción más elevada.
En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
Por supuesto, eso plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta.. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.
Puesto que no sois temor, sois amor. El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
Quien responde a la primera pregunta afirma: “yo soy mi cuerpo”; quien responde a la segunda, “yo soy mi alma”.
Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que en el momento crítico de toda relación humana, sólo hay una pregunta:
¿QUÉ HARÍA EL AMOR?
Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretació n, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretació n ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.
Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.
Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretació n. El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor “bien” que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.
Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a Ti mismo, se lo haces al otro; lo que haces al otro, te lo haces a Ti mismo.
Y ello, porque tú y el otro sois uno.
Y ello, porque...
...no hay nada más que tú.
No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.
Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magnificas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.
Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quién Realmente Eres.
Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se realiza.
Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quién Realmente Eres y ahora eliges ser.
Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.
(Por supuesto, “equivocado” es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es “correcto”, sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir “las relaciones fracasan - cambian - más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia” .)
La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver “descubierta”; no qué parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.
Resulta muy romántico decir que tú no eras “nada” hasta que llego esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
Al no querer “desengañarte”, trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o de ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que “realmente, ha cambiado”.
Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.
He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quienes Sois, y... sin otro, no sois nada.
Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
La mayoría de vosotros iniciáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.
En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.
El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas. Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.
Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida - en realidad, la única oportunidad - de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tú más elevado concepto de otro.
Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta. .. todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino sólo y únicamente de Sí mismo.
Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero Yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro - de obsesionarte con el otro - lo que hace que las relaciones fracasen.
¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
Esa es una enseñanza radical...
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de lo que hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: “Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mí. Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo”.
El reverso de esto es que muchas persona se odian a sí mismas porque piensan que no hay nadie que las quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero “mal de amores”, pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererlos por lo que realmente son? No. Debe haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres?)
Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así, no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así, con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a sí mismas - literalmente - en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener - y conservar - la relación.
Las relaciones nunca han tenido por qué ser así. Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.
Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son “tierra santa”. Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así, no constituye una enseñanza tan radical afirmar: “Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios”. Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.
Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.
Debes verte primero a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad en el otro.
Si colocas el carro delante del caballo - como muchas religiones te piden que hagas -, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.
Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No “yo soy más santo que tú”, sino “tú eres tan santo como yo”.
Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.
Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocuparnos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás si nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: “manténte al margen; haz que no te afecte en absoluto”, pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices - y actualices - el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
Sí reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso - y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo -, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
Así, hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a “quedar mal”. En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que “penséis así”. Probablemente resulta mezquino; sois “mejores que eso”. Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?
A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer “hacer daño”, cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto “no forman parte de Quienes Queréis Ser”.
El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita “probar” nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es “la suya”. Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos “que no le sientan bien”.
He aquí por que los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades. Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser más que eso.
Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer “real”) Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).
Puedes crear a Quién Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción más elevada.
En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
Por supuesto, eso plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta.. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.
Puesto que no sois temor, sois amor. El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
Quien responde a la primera pregunta afirma: “yo soy mi cuerpo”; quien responde a la segunda, “yo soy mi alma”.
Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que en el momento crítico de toda relación humana, sólo hay una pregunta:
¿QUÉ HARÍA EL AMOR?
Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretació n, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretació n ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.
Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.
Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretació n. El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor “bien” que puede hacerse a sí mismo. Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.
Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a Ti mismo, se lo haces al otro; lo que haces al otro, te lo haces a Ti mismo.
Y ello, porque tú y el otro sois uno.
Y ello, porque...
...no hay nada más que tú.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Amar sin sufrir. María Jesús Álava Reyes
Como me ha gustado, directo, sencillo de leer y comprender y sobre todo, muchos ejemplos, muchas iniciativas prácticas para llevar a cabo. En fin, muchos libros he leído sobre temas de psicología, y me había perdido en sus explicaciones, pero este no es el caso. Cognitivo conductista, no se enreda en los orígenes sino en las posibles soluciones prácticas a nuestra relación de pareja fundamentalmente pero se extrapola a la vida en general con amigos, familia, trabajo. Tiene un estilo a libro de autoayuda, lo cual para mí es una ventaja por su fácil comprensión.
Tengo que leer más sobre esta autoria,
Curación emocional
Excelente.
Se divide en varias partes, a cual más interesante. En resumen, habla sobre la coherencia cardíaca y la importancia de controlarla para nuestra salud física y emocional, y lo mejor es que explica como. La integración neuroemocional mediante movimientos oculares, sencillamente extraordinario, jamás había oído hablar de ello y resulta que lleva años practicándose, resumiendo se refiere a los movimientos de los ojos simulando el movimiento de los mismos en la fase REM del sueño. La importancia de la luz sobre la salud, es decir, el reloj biológico que ya es algo más conocido al menos por mí. La revolución de los omega-3, es impresionante el efecto sobre la salud que tienen estos sobre el cerebro. La acupuntura algo más conocida en la actualidad. La importancia del amor en la salud, escuchar con el corazón. Los beneficios del ejercicio físico en las depresiones y en la salud en general. Y para poner la guinda la comunicación emocional y sus cinco pasos: La técnica de Stuart y Lieberman permite mejorar considerablemente nuestra capacidad de escucha, nuestra relación con los demás, sin tener que ir al Psiquiatra. La técnica se resume en 5 preguntas: ¿Qué es lo que ha pasado?, ¿Qué sentiste cuando te pasó?, ¿Qué ha sido lo más difícil de sobrellevar?, ¿Con qué cuentas para hacer frente al problema? y Mostrar nuestra empatía ante la situación que vive la persona. Este método es útil con amigos, hijos, pareja, etc.
Muy aconsejable
Se divide en varias partes, a cual más interesante. En resumen, habla sobre la coherencia cardíaca y la importancia de controlarla para nuestra salud física y emocional, y lo mejor es que explica como. La integración neuroemocional mediante movimientos oculares, sencillamente extraordinario, jamás había oído hablar de ello y resulta que lleva años practicándose, resumiendo se refiere a los movimientos de los ojos simulando el movimiento de los mismos en la fase REM del sueño. La importancia de la luz sobre la salud, es decir, el reloj biológico que ya es algo más conocido al menos por mí. La revolución de los omega-3, es impresionante el efecto sobre la salud que tienen estos sobre el cerebro. La acupuntura algo más conocida en la actualidad. La importancia del amor en la salud, escuchar con el corazón. Los beneficios del ejercicio físico en las depresiones y en la salud en general. Y para poner la guinda la comunicación emocional y sus cinco pasos: La técnica de Stuart y Lieberman permite mejorar considerablemente nuestra capacidad de escucha, nuestra relación con los demás, sin tener que ir al Psiquiatra. La técnica se resume en 5 preguntas: ¿Qué es lo que ha pasado?, ¿Qué sentiste cuando te pasó?, ¿Qué ha sido lo más difícil de sobrellevar?, ¿Con qué cuentas para hacer frente al problema? y Mostrar nuestra empatía ante la situación que vive la persona. Este método es útil con amigos, hijos, pareja, etc.
Muy aconsejable
martes, 12 de marzo de 2013
El Mantra del Talento
Me recomendó un amigo la lectura de este libro. Yo no conocía al autor que es muy reconocido: Máster en Organización y Dirección de recursos Humanos, doctor en Sociología industrial y PDD por el IESE. El libro va orientado a la caza del talento en nuestros días, principalmente dirigido a empresas y empresarios, directores de recursos humanos y directivos en general. Pero va mucho más allá te descubre un cambio real y que ya se está viviendo, no tiene por que ser lo que hemos conocido hasta ahora: el yo ordeno y tu obedeces. Sino que el cambio de gestión en los recursos humanos, va dirigido hacia la preocupación de que todos los miembros de cada empresa son necesarios, en lo importante que es cada pequeño detalle y cada pequeño trabajo. Lo cierto que es ameno de leer y muy interesante. Muy distinto a lo que suelo leer, pero que no puedo dejar de recomendarlo para poder ver hacia donde se orienta el mercado de trabajo en estos días tan convulsos. Y muy útil además si queremos sobrevivir a este cambio constante que es el mercado de trabajo, donde lo que sirvió ya no hace falta. Caminos hacia la preocupación por mantener a los trabajadores tanto como por mantener a los clientes. Sin conseguir el compromiso de los trabajadores talentosos la empresa no tendrá futuro ante aquellas otras que si lo tenga en cuenta.
miércoles, 23 de enero de 2013
Sinuhé el Egipcio
Publica en 1945 se la considera como la obra maestra de Mika Waltari, lo cierto es que no puedo compararla con sus otra obras por que no las he leído, pero si debemos saber que dedico 10 años de su vida al estudio del mundo egipcio. Si he leído otras novelas históricas y debo aconsejarla sin duda alguna. Te envuelve en la dinastía XII egipcia, y su calidad ha sido tanto alabada por los lectores como los egiptólogos, haciéndonos conocer detalles sobre la vida de los egipcios que para muchos nos son totalmente desconocidos. Es ideal como lectura, que te atrapa y no quieres dejarla, como ilustrativa para conocer el mundo de los faraones y sus súbditos.
martes, 22 de enero de 2013
La danza de la realidad
Hoy os recomiendo un nuevo libro de Jodorowski. Esta estructurado como una biografía de su vida, pero en realidad nos hace un profundo análisis de la vida y de nuestra actitud en la misma. Te hace ver lo cargados que estamos de condicionamientos de nuestra infancia, de los pensamientos y hábitos de los que más queremos y nos rodean, de forma que casi somos invisibles para nosotros mismos, y vivimos las ideas y vida de lo que los demás nos han hecho creer qué es lo que nos gusta y lo que somos. Sin duda, si te importa la naturaleza humana, la ansiedad que nos acompaña día a día, este libro te va a encantar. Más que un libro es todo un tratado de filosofía, psicología y ayuda para uno mismo. Cuantas ideas preconcebidas tomamos como propias y que lejos estamos de sentirnos como somos y no como queremos que nos vean.
Actualmente está realizando una película a través de donativos, basado en este libro y supongo que algo más.
Os dejo el enlace de la web de la película.
miércoles, 9 de enero de 2013
Libros gratis
Quieres libros en descarga libre y de forma legal, pues estamos de enhorabuena, aquí os dejo un enlace donde aparecen diez webs y un portal donde podéis haceros con una buena colección de libros de forma legal, que nos sea de utilidad.
http://armakdeodelot.blogspot.com/2012/10/diez-webs-para-descargar-libros-gratis.html
martes, 18 de diciembre de 2012
El Cerebro Masculino
Toda una revelación, una visión biológica de cuales son las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Muy interesante me pareció la visión de esta autora, que me llevó a leer su siguiente titulo "el cerebro femenino", aunque debo decir que en este volumen se repiten muchas cosas que aparecen en el primer libro. Que os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=hGcNoCudL-Y
http://www.youtube.com/watch?v=hGcNoCudL-Y
Eduardo Punset
La felicidad se encuentra en la antesala de la felicidad. No es algo a lo que se llegue o se conquiste, sino en el ejercicio de llegar hasta ella, es donde se encuentra.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Cabaret Místico
http://planocreativo.wordpress.com/
Ahora toca recomendar un libro de cabecera, de esos que puedes dejar siempre en tu mesilla de noche. Es algo místico, racional, emocional. En definitiva no debes perdértelo si quieres conocer mejor como funciona nuestro cerebro y nuestras emociones. Todo un imprescindible
Ahora toca recomendar un libro de cabecera, de esos que puedes dejar siempre en tu mesilla de noche. Es algo místico, racional, emocional. En definitiva no debes perdértelo si quieres conocer mejor como funciona nuestro cerebro y nuestras emociones. Todo un imprescindible
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